LA ACTIVIDAD FÍSICA Y LA SALUD

El hecho de la prÁctica adecuada y regular de las actividades fÍsicas favorece el mantenimiento de la salud, y es muy importante en la prevenciÓn de las enfermedades cardiovasculares. AdemÁs influye en los otros parÁmetros de las personas, impulsÁndolas hacia un estilo de vida mÁs sano.
LA ACTIVIDAD FÍSICA INFLUYE POSITIVAMENTE EN TODAS LAS ÁREAS DE DESENVOLVIMIENTO DEL SER HUMANO: ÓRGANICA, PSICOLÓGICA Y SOCIAL.

La actividad física adecuada

Aerobismo significa incorporar la mayor cantidad de oxígeno del aire inspirado mientras se desarrolla una actividad física sostenida. De esta manera a través de un buen trabajo cardíaco y una buena circulación sanguínea, ese oxígeno se distribuye por todo el organismo.
En este cuadro, el corazón juega un papel fundamental. Es un órgano constituido por fibras musculares (el miocardio) que funciona como una bomba aspirante e impelente. Se llena de sangre con cada relajación (diástole) y la expulsa con cada contracción (sístole). Entonces el fluido pasa a las arterias y, a través de ellas, recorre todos los órganos llevando -entre otras cosas- oxígeno a la intimidad de los tejidos y a la vez cargándose con el anhídrido carbónico producido por el residuo en el mecanismo de respiración de las células. El proceso circulatorio continúa cuando las venas llevan sangre (cargada de anhídrido) de vuelta al corazón. Desde allí ingresa a un nuevo circuito que la hace pasar por los pulmones, donde se elimina el anhídrido carbónico y se incorpora el oxígeno. La sangre purificada vuelve al corazón y se reinicia el ciclo circulatorio.
Cuando el cuerpo entra en actividad, aumenta la frecuencia cardíaca (el ritmo con que trabaja el corazón) y la presión arterial. Por esta razón es imprescindible “entrar en calor” antes de comenzar la actividad aeróbica propiamente dicha. Este calentamiento hará que la frecuencia aumente gradualmente, lo mismo que la presión. Por otra parte, también se producirá un acondicionamiento de articulaciones, tendones y músculos, mediante su estiramiento y aumento de la temperatura. El correcto cumplimiento de estas premisas prevendrá la aparición de esguinces o desgarros, tan frecuentes cuando se pasa de la pasividad a la actividad en forma brusca.
El ejercicio debe ser realizado de manera tal que signifique un “entrenamiento” cardiocirculatorio y cardiorrespiratorio y para lograrlo es importante atender la frecuencia, duración e intensidad con que se lleva a cabo.
La frecuencia: Para conseguir y mantener un entrenamiento adecuado, es necesario entrar en actividad por lo menos tres veces por semana.
Si pasan más de dos días entre una y otra sesión, el “estar entrenado” se hará más lento y difícil e incluso disminuirán los efectos ya conseguidos. Es necesario dejar un día por semana para permitir la recuperación psicofísica.
La duración de cada sesión no debe ser menor de 20 minutos, ni mayor de una hora. El segundo límite es rígido, ya que extender la práctica por más tiempo se considera un exceso que no aporta mayores beneficios a la salud y que, por el contrario, aumenta el riesgo de accidentes y complicaciones. En cuanto al límite inferior de 20 minutos, no es tan estricto puesto que existen personas que comienzan caminando unos pocos minutos, algo no solamente válido sino en muchos casos recomendable por razones de edad, sobrepeso, etc.
De cualquier manera, la duración debe estar relacionada con la intensidad. Por ejemplo: el caminar lentamente y poco tiempo es adecuado como entrenamiento siempre y cuando para la persona que lo hace signifique que su ritmo cardíaco alcanza una frecuencia “útil” para “entrenar” su músculo cardíaco.
El aumento de la intensidad debe hacerse progresiva y ordenadamente. El organismo se tiene que adaptar en forma gradual a cantidades crecientes de actividad física. Hacerlo demasiado rápido y mucho es tan malo como poco y tarde.
Cuando se llega a trotar a una velocidad aproximada de 9 minutos por milla (1.600 metros), ya no es aconsejable incrementarla, sino mantener el ritmo. Y como tampoco es recomendable superar los 60 minutos de actividad, la máxima distancia a correr una vez llegado al tope de las 6 millas. Y 6 millas por 9 minutos arrojan un total de 54 minutos. O sea, trotar casi 10 kilómetros por sesión en no más de 60 minutos, 3 veces por semana, es un buen logro para la salud.
Sin dudas esto se puede llegar estando en buenas condiciones y con un entrenamiento continuado, pero no siempre es posible. Por eso cada uno debe encontrar su propio ritmo para poder hacer un buen entrenamiento correcto pero sin exigencias.

ACTIVIDAD FÍSICA Y SALUD
ACTIVIDAD FÍSICA ADECUADA
¿LO ESTAMOS HACIENDO BIEN?
LAS CONTRAINDICACIONES
FACTORES DE RIESGOS CARDIOVASCULARES
LAS "GRASAS" DE LA SANGRE
LA DIETA
OBESIDAD
HIPERTENSIÓN ARTERIAL
TABAQUISMO
SEDENTARISMO
ESTRES
DIABETES

¿Lo Estamos Haciendo Bien?

Para evaluar si la actividad que se está realizando es la más apropiada para el entrenamiento, se puede controlar la frecuencia cardíaca, o sea “las revoluciones por minuto” a las que está trabajando el corazón. Existe una máxima que no debe sobrepasarse, pues este músculo dejaría de ser efectivo o suficiente y por lo tanto se produciría una insuficiencia cardíaca.
La frecuencia cardíaca máxima está relacionada con la edad y se obtiene restando al número 220 la edad de la persona en cuestión.
Por ejemplo, para alguien de 38 años de edad, la F.C.M. será de 182 pulsaciones por minuto.
Cuando se hace una actividad física no se debe exigir al corazón más allá del 85% de su F.C.M.
En el ejemplo anterior, esa persona no debería sobrepasar los 155 latidos por minuto.
No obstante, para que el trabajo cardíaco funcione como entrenamiento, la frecuencia no debe bajar del 70% del máximo.
Siguiendo con el ejemplo anterior, el 70% de 182 resulta en 127 latidos por minuto.
La frecuencia cardíaca útil para producir un entrenamiento aeróbico debe estar entre el 70% y el 85% de la frecuencia cardíaca máxima de cada individuo.
En nuestro ejemplo, un hombre de 38 años:
220 - 38 = 182
F.C.M. = 182


Frecuencia Cardíaca Útil
85% de F.C.M. = 155
70% de F.C.M. = 127

Las Contraindicaciones

La práctica de la actividad física aeróbica también está sujeta a algunos contraindicaciones médicas. Estas son:
- Falla severa en la irrigación del corazón por oclusión de las arterias coronarias, que produce dolor al mínimo esfuerzo.
- Enfermedad infecciona aguda.
- Alteración grave del ritmo cardíaco.
-Enfermedad severa de las válvulas cardíacas.
- Diabetes no controlada, tratada con insulina.
- Hipertensión arterial severa no controlable con medicación.
- Traumatismo grave reciente.
- Anemia grave.
- Enfermedad cardíaca congénita.
- Enfermedades pulmonares o renales graves.
- Medicamentos: Estimulantes, anticonvulsionantes, psicofarmacos y otros.

Factores de Riesgos Cardiovasculares

En nuestros días, la principal causa de enfermedad y muerte en el ser humano es la patología cardiovascular. Las manifestaciones más conocidas de este padecimiento son la angina de pecho, el infarto de miocardio, los trastornos del ritmo, la muerte súbita y distintos tipos de alteraciones en el funcionamiento del corazón. Todas ellas tienen como causal más importante a la arteriosclerosis. Esta enfermedad, que consiste en la oclusión y endurecimiento de las arterias, produce también la disminución y hasta el cese de la irrigación sanguínea de los tejidos afectados.
Los factores de riesgos cardiovascular son:
- Edad, sexo y herencia
- Lípidos (grasas en la sangre)
- Dieta
- Hipertensión arterial
- Tabaquismo
- Sedentarismo
- Obesidad
- Estres
- Diabetes

Las "Grasas" de la sangre

Normalmente existen lípidos (grasas) circulando por la sangre; pero así como "el agua y el aceite no se mezclan", es necesario que los lípidos se unan a otras sustancias para poder solubilizarse (mezclarse) en el torrente circulatorio. Y de esta manera ser transportados a los tejidos. Esas sustancias capaces de unirse a los lípidos para su transporte son determinados tipos de proteínas, que dan lugar a la formación de complejos llamados LIPOPROTEINAS.
los lípidos de mayor incidencia en la producción de la enfermedad arteriosclerosis son los TRIGLICÉRIDOS y el COLESTEROL.

La Actividad Física y las grasas de la Sangre.

La actividad física modifica la conducta alimentaria al promover una menor ingesta de hidratos de carbono refinados, alcohol y grasas saturadas. Por lo tanto, se disminuye el aporte dietario de triglecéridos y colesterol que luego deben ser transportados por la sangre.
Si bien el ejercicio produce una liberación de ácidos grasos para ser utilizados como "combustible" durante la actividad, el entrenamiento hace que esas sustancias sean utilizadas por los tejidos sin incidir secundariamente en las grasas que circulan por la sangre.
La Actividad Física y las Grasas de la Sangre
La actividad física modifica la conducta alimentaria al promover una menor ingesta de hidratos de carbono fefinados, alcohol y grasa saturadas. Por lo tanto, se disminuye el aporte dietario de triglicéridos y colesterol que luego deben ser transportados por la sangre.
Si bien el ejercicio produce una liberación de ácido grasos para ser utilizados como "combustible durante la actividad, el entrenamiento hace que esas sustancias sean utilizadas por los tejidos sin incidir secundariamente en las grasas que circulan por la sangre.

La Dieta

La relación entre alimentación y salud está cada vez más demostrada. A partir de allí el ser humano siente una necesidad cada vez mayor por saber qué es lo que puede considerarse una dieta "sana". Una tendencia muy positiva , ya que para la medicina la prevención es más importante que la curación.
Algunas consideraciones:
1) Prevenir la obesidad, o tratarla si existe. tanto el obeso como el que no lo es no deben ingerir mayor cantidad de calorías diarias que las que se necesitan según la actividad que se realice.
2) Disminuir las grasas de origen animal saturadas (carnes rojas, fiambres, etc. ).
3) Es importante disminuir la cantidad de hidratos de carbono simples y refinados (azúcar, dulces, golosinas, etc.) ya que éstos se convierten en grasas y aumentan la cantidad de triglicéridos en el organismo. Además estimulan la secreción de insulina, homona producida por el páncreas que estimula la formación de grasas favoreciendo la obesidad. Para mantener la cantidad de hidratos de carbono requerida en la dieta es conveniente aumentar la ingesta de los contenidos en la frutas, verduras, legumbres y cereales, que a su vez también son ricos en vitaminas, fibra vegetal y minerales.
4) Distribuir la ingesta de alimentos durante el día de manera tal de hacer por lo menos cuatro comidas. Es mejor aún fraccionar las comidas en cinco o seis oportunidades. esto ayuda al descenso del peso y mantiene normales los niveles de grasas y azúcar en la sangre.
5) Incluir alimentos ricos en "fibras vegetales" que favorecen la disminución del colesterol, estimulando su eliminación pro la bilis.
6) Moderar el consumo de alcohol.
7) Limitar la ingesta de sal. su ingestión continua y excesiva favorece la hipertensión arterial.

Obesidad

Es indudable que el valor de la obesidad como factor de riesgo cardiovascular radica en su frecuente asociación con otros factores de riesgo.
El hábito alimentario del obeso se caracteriza por la ingestión de un valor calórico excesivo con respecto a su gasto calórico diario, acompañado por un alto porcentaje de hidratos de carbono refinados y grasas animales.
el sedentarismo es otro de los factores de riesgos que se encuentra presente en la obesidad.
En la persona obesa, la actividad física influye de varias maneras.
* Disminución del tejido corporal con aumento de la masa muscular. Por eso, cuando se actividad física, es importante tener en cuenta no solamente los kilos de peso corporal sino, además, las medidas del contorno. Puede suceder que el efecto de la actividad se evidencie en un moldamiento del cuerpo y tal vez no tanto en el descenso de peso, que puede parecer más lento.
La disminución de la grasa corporal sólo se da si se acompaña con un programa alimentario apropiado. La razón es que el gasto calórico producido por la actividad no alcanzaría por si solo a arrojar un balance negativo.
Tanto el ejercicio como el programa alimentario deben llevarse a la práctica en forma regular y sostenida y para obtener sus beneficios es necesarios incorporarlos como hábitos de vida y no como exigencias.
* Modificación del apetito. El ejercicio produce una disminución de la ingesta y la modificación en la calidad de la misma.
Naturalmente, luego de la práctica aeróbica se siente más apetencia por alimentos naturales y frescos que reponen el agua, los minerales (sal) y los hidratos de carbono, así como las vitaminas, perdidos durante la actividad.
* La actividad física disminuye los valores de insulina en la sangre, por lo que influye no solamente en el descenso de peso sino también en la normalización de la presión arterial, a causa de la normal eliminación del cloruro de sodio.
* Un menor riesgo de enfermedad cardiovascular.
* A la persona obesa la actividad física le da psicológicamente la posibilidad de conectarse mejor con su cuerpo, afectivizarlo y valorizarlo. Logros que se creían imposibles -como trotar determinada distancia- producen cambios en todos los aspectos de su vida así como un desenvolvimiento con mayor seguridad y confianza.

Hipertensión Arterial

Es éste uno de los factores de riesgo de mayor importancia. Implica una mayor posibilidad de enfermedad coronaria a más temprana edad. Además, va adquiriendo mayor trascendencia con el correr de los años, pues se irá sumando al "envejecimiento" arterial.
El aparato cardiovascular es un sistema por el que circula un líquido, la sangre: para que ello ocurra efectivamente, es la presión de una energía (presión). Esta depende del trabajo que necesite hacer el corazón para movilizar la corriente sanguínea a través de las arterias.
Cuando mayor sea el volumen del líquido a hacer circular dentro de un compartimiento -el lecho vascular arterial- mayor será la presión necesaria para que ese líquido circule. Por otra parte, cuanto menos elásticas sean la paredes de las arterias y menor su luz (vasoconstricción) habrá una mayor resistencia al paso de la sangre, lo que determinará también un aumento de la presión arterial.
Para hacer circular un volumen grande de líquido por tubos finitos se necesitará hacer una gran presión, al mismo tiempo la presión que soportan esos tubos (arterias) irá deteriorando el depósito de sustancias grasas. Esto poco a poco se traducirá en el endurecimiento de las arterias y la obstrucción del paso de la sangre (aterosclerosis).
La hipertensión arterial y la aterosclerosis son dos enfermedades independientes, pero que tienen influencias recíprocas y se asocian con frecuencia.
La hipertensión arterial encuentra probablemente su origen en el sistema nervioso. La tensión emocional aumenta la tensión en la arteria y produce vasoconstrición. El exceso de ingesta de sal está relacionado con el aumento del volumen circulante y, por lo tanto, se lo considera un factor predisponente para esta enfermedad.
En cambio, la aterosclerosis necesita para su aparición la alteración metabólica. aquí intervienen los lípidos como actores importantes, infiltrando las paredes arteriales.
En el registro de la presión se tienen en cuenta dos medidas: el número mayor es el que corresponde a la tensión arterial máxima, que es la máxima tensión que produce el corazón al contraerse (sístole) y expulsar la sangre por las arterias. El segundo número corresponde al descanso del corazón entre dos contracciones; es la tensión mínima a que están sometidas las arterias mientras el corazón se llena de sangre (diastole).

La Activida Fisica y la Hipertensión

La actividad física adecuada actúa disminuyendo los niveles de ansiedad y, por lo tanto, es una terapia relajadora.
Si en la mayoría de los casos la hipertensión arterial tiene su punto de partida en desordenes del sistema nervioso, esta posibilidad de relajación ya actúa favoreciendo la normalización de los niveles de presión elevados.
El ejercicio produce una dilatación de los capilares arteriales -que comúnmente permanecen cerrados en el sedentarismo- y de las arterias. O sea que aumentan el lecho vascular, con lo que baja la presión sanguínea sobre las paredes arteriales.
Además con la sudoración se eliminan más agua y sal por la piel y se mejora la emisión de orina por el mayor aporte de sangre al riñón.
Entonces, la dilatación de los innumeramebles vasos sanguíneos reduce la resistencia al paso del flujo sanguíneo.
Y, paralelamente, el descenso del volumen circulatorio -debido a la mejor eliminación de sal y el agua- lleva a la mejoría en los niveles de presión arterial elevados.
Este descenso es aún más efectivo si se acompaña con una mejor conducta alimentaria y de descenso de peso, en caso de que también se registre obesidad.

Tabaquismo

El tabaquismo es responsable del 90% de los cánceres de pulmón e influye considerablemente en los de labios, faringe, tráquea y vejiga.
La expectativa de vida en los fumadores es 7 años menor que en los no fumadores.
El riego de muerte en el recién nacido aumenta en un 30% entre los hijos de mujeres que fuman regularmente.
Es muy larga la lista de patologías asociadas al tabaquismo, por lo que no es posible hacer referencia a todas ellas. Pero sí es de destacar su magnitud como factor de riesgo cardiovascular.
El número de cigarrillos fumados por día se relaciona directamente con la importancia de las lesiones ateroscleróticas ya sea en arterias de calibre grande, mediano o pequeño, incluida las coronarias, responsables de la llegada de la sangre al corazón.
Entre los fumadores existen cuatro veces más casos de muerte súbita que entre los no fumadores. También padecen angina de pecho en igual proporción.
El riesgo de infarto y de otros accidentes vasculares es más de tres veces mayor entre los tabaquistas que entre las personas que no fuman.
El dejar de fumar disminuye con el paso del tiempo y progresivamente el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Tras 10 años de haber dejado de fumar, el riesgo es semejante al de los no fumadores.
Para el corazón un solo cigarrillo significa un trabajo igual al necesario para andar en bicicleta, contra un viento suave, durante 20 minutos. Mientras que fumar veinte equivale a la energía necesaria para desarrollar 8 horas de ciclismo en forma ininterrumpida, contra un viento suave.
Sin embargo este aumento del trabajo cardíaco no va acompañadopor un aumento de irrigación sanguínea al músculo cardíaco sino que por el contrario, produce una disminución de la luz de las arterias. Esta vasoconstricción dificulta la llegada de la sangre al corazón y secundariamente produce un aumento de la presión arterial. O sea que aumenta el trabajo de un motor (el corazón) al mismo tiempo disminuye el combustible (la sangre), deteriorando además los tubos que lo transportan (hipertensión arterial).
Por otro lado, la sangre de los fumadores contiene hasta un 15 a 29 % de monóxido de carbono. Esto reduce la oxigenación de la misma y, por lo tanto, la llegada de oxígeno a los tejidos.

La Actividad Física y el Tabaquismo

La actividad física presenta, en el organismo humano, los fenómenos opuestos a los producidos por el tabaco.
Hacer ejercicio y fumar al mismo tiempo representa el tironeo de dos fuerzas antagónicas que tienden a anularse entre sí, con poco o ningún beneficio para la salud. El entrenamiento que se consigue mediante una disciplina aeróbica representa una cantidad de energía en un no fumador. Una persona que fuma necesitará varias veces más esa misma cantidad de energía para intentar alcanzar el mismo nivel de entrenamiento.
El ejercicio es una valiosa herramienta para dejar de fumar.
La elección de combatir el sedentarimo implica elegir el camino de la salud, y en éste no puede estar presente el cigarrillo.

Sedentarismo

Los hombres de vida sedentaria corren un riesgo tres veces mayor de padecer enfermedad cardiovascular que los activos. Mientras que en las mujeres esta posibilidad desciende a 2,5. Además la patología cardiovascular aparece a edad más temprana en los sedentarios que en los activos.
"El exceso" de actividad física no significa disminución de riesgo de enfermedad cardiovascular, comparándolo con actividad física adecuada.

Estres

Para la ciencia el término estrés se refiere al interjuego existente entre una fuerza (estímulo) y la resistencia (respuesta) producida. Si el estimulo (fuerza) es de calidad adecuada se producirá como respuesta una situación placentera, de alegría, de creatividad, de impulsos hacia el crecimiento. Esto es el estrés "normal" (eustrés) necesario para que el ser humano responda adecuadamente a los estímulos vitales.
Pero en la actualidad los estímulos a los que estás sometido el ser humano son muchos e inadecuados.
Las situaciones que provoca el "mal" estrés son captadas por la conciencia (corteza cerebral). aunque muchas veces esto no sucede e impresionan al diencéfalo, -zona que se encuentra por debajo de la corteza cerebral (subcortical)- el que por intermedio de otra parte del sistema nervioso -el hipotálamo- estimula la secreción de ciertas hormonas (catecolinas). Así, esas situaciones son las responsables de las sensaciones de ansiedad , o miedo, fuga (adrenalina) o de ira y agresividad (noradrenalina). Además, orgánicamente produce un aumento de la frecuencia cardíaca y de la velocidad circulatoria, con disminución del calibre de las arterias y aumento de la presión arterial.
Con el tiempo, todo esto se irá traduciendo en alteraciones como la gastritis, úlceras, enfermedades de la piel, artritis, neurosis y colitis, entre muchas otras. Obviamente, las causas de enfermedad y muerte del ser humano más frecuentes son las afecciones cardiovasculares y para ellas el "mal" estrés (distrés) es un efectivo factor de riesgo.

Actividad Física y Estrés

La actividad inadecuada -o en un individuo no entrenado- se convierte en una exigencia equivalente a una situación de estrés.
La actividad física adecuada modifica las respuestas orgánicas no deseables producidas por estímulos estresores
La actividad física adecuada modifica las respuestas psicológicas no deseables producidas por los estimulos estresores.
El rodearse de gente con una filosofía de vida sana revaloriza la salud como una parte vital y alegre de la existencia y también disminuye los estimulos estresores originados en lo social.
La actividad física adecuada modifica las respuestas sociales no deseadas producidas por estímulos estresores.

Diabetes

La más común de las complicaciones del enfermo diabético es la aterosclerosis. La diabetes establece la presencia de lesiones arterioescleróticas muy importantes y de aparición más temprana en las arterias de quien padece la enfermedad.

Acitividad Física y Diabetes

La actividad física regular mejora sin dudas el curso de la diabetes y la torna más controlable por tratamiento. el metabolismo de la insulina se modifica con el entrenamiento. Esto a su vez, mejora también la tolerancia al azúcar (glucosa). Así, la actividad física, asociada a un adecuado programa alimentario, se constituye en la terapéutica ideal para el tratamiento del cuadro obesidad-diabetes.

Para iniciar cualquier forma de actividad fÍsica y a cualquier edad es necesario un examen mÉdico que incluya evaluaciÓn clÍnica CARDIOVASCULAR Y LA APTITUD FÍSICA DE LAS PERSONAS INVOLUCRADAS.