EL PIE DEL DEPORTISTA
Distantes del centyro del cuerpo y de la atención que recibe, y sin embargo principales herramientas en la mayoría de los deportes, los pies no se cuidan de acuerdo a su importancia. Los pies sanos son una de las mayores garantías de buen rendimiento. Por el contrario, un problema no tratado puede incluso derivar en serias lesiones y trastornos en cualquier parte o función del cuerpo.

Retropié: talón
Mediopié: empeine y arco transversal

PREVENCIÓN

El mejor remedio de cualquier lesión o enfermedad es la prevención. Y, en el caso de los pies, este precepto adquiere aún mayor relevancia. Cualquiera de las patologías propias de los pies de los deportistas se puede prevenir teniendo en cuenta:
a) Higiene
b) Equilibrio muscular
c) Indumentaria deportiva adecuada

FRACTURA DEL QUINTO METATARSIANO

El mecanismo que origina esta lesión es el mismo del esguince de tobillo. Hay una marcada sensibilidad dolorosa que, palpando, se localiza sobre el quinto hueso metatarsiano.
El diagnóstico es sencillo: el deportista cree haberse esguinzado el tobillo, pero éste no duele ni está inflamado mientras que la zona de hiperalgesia se encuentra másabajo. La radiografía del tobillo no demuestra ninguna lesión ósea, mientras que sí se ve una fractura en la placa del pie.
La fractura del quinto metatarsiano es frecuente en aquellos atletas que deben saltar y girar y que, al caer sobre el borde externo del pie, se lesionan. Tal es el caso de los jugadores de básquet, vóley o hándbol.
Un vendaje elástico por dos o tres semanas es el tratamiento aconsejado si el dolor es leve y la fractura no está desplazada. Si los síntomas son acentuados y la fractura está algo desplazada, se coloca una bota de yeso.

FRACTURAS POR SOBRECARGA (ESTRES) DE LOS METATARSIANOS

Este tipo de fractura debe contabilizarse dentro del patrimonio del auge del deporte en las últimas décadas. Anteriormente se circunscribían a los pies de los soldados que debían realizar largas caminatas en terrenos desparejos. Son el resultado de los excesos de actividad deportiva y se registran con mayor frecuencia en los maratonistas, principalmente por lo repetitivo de las carreras y el gran esfuerzo de los entrenamientos.
¿Cómo es que se produce la fractura por sobrecarga? Cuando el deportista intensifica su programa de entrenamiento, corre en una forma diferente o cambia su calzado deportivo, puede sufrir una de estas lesiones. Se presenta un intenso dolor en el antepié, tumefacción, no se puede pisar y la marcha se torna claudicante y penosa. Pero la rediografía es negativa (no se evidencia la fractura), y se registra positiva (se ve la fractura) recién a los diez días de haberse producido la lesión.
El tratamiento no necesita yeso: consiste en reposo deportivo de tres a cuatro semanas y cura con fisioterapia.

SÍNDROME DEL TÚNEL TARSIANO

Cuando se corre, se caminan largas distancias o se juega al tenis, paleta o fútbol, es posible padecer del síndrome del túnel tarsiano. Esta afección se caracteriza por la presencia de un dolor quemante en la parte interna del pie, como resultado de la compresión de un nervio que pasa por el borde interno del tobillo, o sea del túnel tarsiano. Se origina por el traumatismos reiterados sobre el tobillo y/o talón o por la tendinitis de los músculos que atraviesa. Cuando la compresión es severa, el dolor puede llegar a la pantorrilla o presentarse adormecimiento en la planta del pie.
El síndrome del túnel tarsiano se cura casi siempre sin necesidad de recurrir a la cirugía.

TATALGIA

La tatalgia -o dolor en el talón- se origina en la inflamación de la fascia plantar -un grueso ligamento que va desde el talón hasta los dedos del pie-, debido generalmente a las prácticas sobre superficies duras, con calzados inadecuados y pies con predisposición especial. La afección se ve favorecida por el uso de zapatillas poco acolchadas y con escasa absorción de golpes. El deportista que padece tatalgia puede tener un pie cavo (arco exagerado), de estructura muscular débil, pocoflexible y con una inclinación incorrecta en la carrera.
El estudio podológico es el elemento más importante en el tratamiento de esta lesión que, cuando se asocia al pie cavo, requiere del uso de plantillas. Además, como elemento paliativo, puede usarse un suplemento que acolche la parte que resguarda al talón, tanto en el calzado de entrenamiento como en el de competición.
Debe tenerse especial cuidado en que el calzado posea una suela ancha, con buena absorción de golpes, cierta elevación en el talón, buen alcolchado y contrafuerte rígido. También se puede prevenir mejorando la carrera y la marcha y, sobre todo, procurando hacerlo sobre superficies blandas.
En los períodos agudos, o cuando el dolor es grande, no debe practicarse velocidad nisubir escaleras, pendientes o terrenos ascendentes. Por el contrario, es útil correr con una ligera flexión de los dedos y llevar un vendajeespecial.

EMPEINE DEL JUGADOR DE FÚTBOL

Cuando un oponente, la pelota, o cualquier otro elemento golpea el empeine del deportista en una posición inadecuada, se puede producir una tumefacción que crea una zona dolorosa e hipersensible. La posterior aparición de un pequeño sobrehueso torna aún más dificultoso su tratamiento.
Es conveniente sacar radiografías a la brevedad. Si no se detectan lesiones óseas se aplica hielo, antiinflamatorios y se hacen sesiones fisioterápicas urgentemente.
Las almohadillas de gomaespuma o refuerzos acolchados en la lengüeta del calzado suelen aliviar el dolor.

NEURITIS POR BOTAS

La compresión de la bota sobre la parte anterior del tobillo irrita los nervios y músculos que allí se localizan. Estas estructuras anatómicas quedan comprimidas entre la lengüeta de la bota y el hueso (la tibia). El deportista, entonces, siente disminuir la sensibilidad en los dedos además de poca flexión en los músculos del pie, hormigueos y adormecimientos. El tratamiento es causal y, por lo tanto, es imprescindible un estudio muscular y neurológico que evalúe el grado de la afección.

PIE HUECO, EXCAVADO O CAVO

Es una patología inversa al pie plano: el aumento del arco plantar. Los deportistas con arcos elevados y pies duros tienen poca absorción de los choques. Entonces puede presentarse dolor en el talón, en el arco metatarsal, tendinitis del Aquiles, dolor de rodilla.. todas patologías distanciadas del verdadero problema, el que las origina, que es el pie cavo.
Estos cuadros se complementan con fatiga excesiva al correr o permanecer de pie mucho tiempo.
Tras un correcto diagnóstico, el tratamiento incluye plantillas y correcciones en el calzado. Las plantillas dan gran alivio en deportes tales como el hándbol, básquet y vóley.

PIE PLANO

El arco interno corre desde el talón hasta los dedos. cuando este arco está descendido se habla de pie plano, aunque se registran diferentes grados según lo acentuado de la deformidad. Un pie plano no tiene, forzosamente, un arco plano: los tobillos débiles condicionan un mal apoyo y un aplanamiento secundario del arco.
Si bien no todas las personas con esta formación sufren lesiones al practicar deportes, en el niño y el adolescente se debe estudiar la deformidad para mejorarla y no permitir que progrese.
Parte del tratamiento se apoya en programas de ejercicios para fortalecer los músculos de los pies . El andar descalzo con regularidad, especialmente en la arena, también los fortalece. Las plantillas y los calzados deportivos especiales permiten la mejor absorción de choques contra la superficie de juego, a la vez que dan comodidad e impidenque se acentúe el problema.

tatalgia
sÍndrome del tÚnel tarsiano
PIE PLANO
PIE HUECO, EXCAVADO O CAVO
NEURITIS POR BOTAS
EMPEINE DEL JUGADOR DE FÚTBOL
FRACTURAS POR SOBRECARGA (ESTRES) DE LOS METATARSIANOS
FRACTURA DEL QUINTO METATARSIANO
AMPOLLAS
CALLOSIDADES
PIÉ DE ATLETA
UÑA ENCARNADA
HEMATOMA SUBUNGUEAL DEL DEDO GORDO
DEDOS EN MARTILLO
METATARSALGIA
PIE DE MORTON

PIE DE MORTON

En este caso no se trata de una lesión, sino de de una debelidad estructural que puede llevar a complicaciones de diverso grado. Es muy fácil comprobar si se la padece: simplemente hay que mirarse los pies. ¿Es el segundo dedo más largo que el pulgar? Si es así, el titular de la extremidad en cuestión padece de Pie de Morton: su primer hueso metatarsiano es más corto y hace que el segundo metatarsiano, más largo, reciba anormalmente mayor carga de peso.
Rara vez el Pie de Morton ocasiona problemas a las personas sedentarias. Pero el deportista que lo padece y corre, salta o realiza algún tipo de esfuerzo, es proclive a sufrir lesiones en el tobillo, la rodilla o la espalda.
El dolor siempre se ubica en la plante del pie y sobre el segundo metatarsiano, que debe soportar la mayor carga de peso. Ese apoyo anormal también provoca callosidades dolorosas y el inadecuado desgaste del calzado deportivo.
El tratamiento se basa en un estudio biodinámico de la marcha y las fases de apoyo. Los defectos posturales así detectados, que pueden hacerse crónicos, se pueden corregir. Por otra parte, las plantillas y suplementos brindan gran alivio y permiten la práctica de deportes sin problemas.

METATARSALGIA

Se llama de esta manera al dolor plantar a nivel del arco metatarsal.
La metatarsalgia se origina frecuentemente en el vencimiento de dicho arco (arco metatarsal caído). Cuando esto ocurre, la cabeza del primer hueso metatarsiano del dedo gordo soporta 1/3 del peso corporal total, y los demás huesos metatarsianos 1/6 cada uno. El dolor puede exacerbarse ante un pie hueco (cavo) o si se utiliza en calzado deportivo inadecuado.
Si el deportista sufre dolores metatarsales con callosidades plantares tendrá que realizar un estudio biomecánico del pie en su totalidad, tanto en la faz estática -del apoyo- como en la dinámica, o sea de la marcha.
El tratamiento buscará buscará brindar un mejor apoyo al arco transverso, con plantillas y correcciones en el calzado deportivo de entrenamiento y de competición.

DEDOS EN MARTILLO

Es ésta una deformidad estable, en flexión, que toma generalmente el segundo dedo del pie. El dedo afectado presenta una callosidad dolorosa que enrojece y se ulcera, luego cicatriza y vuelve a aparecer. El dedo en martillo se debe al uso del calzado deportivo mal adaptado y puede acompañarse de juanetes o arcos aumentados.
El primer paso del tratamiento consiste en encontrar la causa de la afección: si el problema está en el calzado, se aconseja las punteras anchas y altas. Los tubos de esponja, como elemento paliativo, protejen el dedo y evitan el roce. Si estas medidas fracasan, existe la posibilidad de una intervención quirúrgica.

HEMATOMA SUBUNGUEAL DEL DEDO GORDO

Esta es una afección postraumática que rara vez se produce en forma espontánea. Es muy común en el fútbol y en el rugby a causa de traumatismos directos o golpes contra el suelo. En el tenis se produce con las frenadas bruscas y los consiguientes choques del dedo gordo contra la puntera de la zapatilla.
El hematoma subungueal se caracteriza por la aparición de una mancha violácea debajo de la uña y un intenso dolor pulsátil. En caso de que el hematoma fuera muy grande podría provocar la caída de la uña, aunque sin afectar la matriz.
El tratamiento incluye una buena antisepsia local y la perforación de la uña para permitir el drenaje de la sangre acumulada debajo. El alivio del dolor es prácticamente instantáneo.
El uso de calzados deportivos con punteras mas grandes y anchas es la mejor forma de prevenir este tipo de lesiones. Además, en las canchas de tenis no deslizantes, es conveniente usar zapatillas algo gastadas. Por otra parte, el fútbol y rugby son necesarias las punteras duras que absorban los golpes directos.

UÑA ENCARNADA

Un incorrecto corte de la uña más la acción de un agente compresivo exterior -medias, calzado deportivo apretado- produce la uña encarnada. Es posible que el pie del deportista joven crezca durante la temporada y los dedos queden compromidos en una zapatilla que ha quedado chica.
Generalmente la uña del dedo gordo es afectada en el borde externo, con dolor intenso y supuración en el borde ungueal.
El primer paso del tratamiento consiste, entonces, en la desinflamación de la zona -con tópicos locales, reposo-, luego la colocación de una gasa protectora, la eliminación de agentes corrosivos y finalmente la protección integral de la uña hasta que crece y llega a sobresalir del ángulo ungueal.
Si tales medidas no llegan a ser efectivas, se hace necesaria la cirugía para extirpar la uña respetando la matriz.
La única forma de prevenir consiste, sencillamente, en un buen corte de uña.

PIE DE ATLETA

Se trata de una micosis superficial -enfermedad producida por un hongo- que causa dos tipos de erupción. Una se localiza entre los dedos, entre la tercera y la cuarta comisura: la piel se vuelve blanquecina y húmeda y a menudo se despelleja, dejando los trozos rojizo. La otra afecta la planta del pie, cubriendo el área con pequeñas ampollas.
El origen del pie de atleta es el contagio directo en duchas, vestuarios, lugares húmedos y oscuros, bancos, toallas, medias sudadas, etcétera.
Esta patología puede ir más allá de una simple molestia: produce ardor, picazón, severa incomodidad y, si no recibe tratamiento, puede extenderse con rapidez.
La mejor defensa es el buen cuidado de los pies, y la rapidez del diagnóstico deriva en mejor tratamiento. Se puede prevenir con baños nocturnos de agua tibia, secado cuidadoso y eliminación de los tejidos escamosos por el frotamiento con gasas limpias y secas. También es positivo cepillar las uñas regularmente o pasar piedra pómez para eliminar los tejidos de contagio. Los preparados en forma de crema o aerosol son preferibles, ya que tienen mayor absorción potencial que los talcos.
El pie de atleta se previene con medidas de higiene general, como la ventilación y limpieza de vestuarios y duchas, el uso de ojotas de baño, el secado cuidadoso de pies y dedos, también el uso de algodón entre los últimos. Es conveniente que las zapatillas tengan porosidades que deriven en una ventilación eficaz. En verano se aconseja el uso de sandalias que mantengan los pies secos y ventilados. Las medias tienen que ser de algodón y, siempre, bien amplias.

CALLOSIDADES O DUREZAS

Si tiene tendencia a desarrollar callosidades grandes y dolorosas, es necesario consultar a un médico para cerciorarse de la inexistencia -o existencia- de problemas estructurales que las producen.
Generalmente, una callosidad se forma como una protección frente a un apoyo inadecuado del pie. Y, si no es tratada, comienza a actuar en profundidad, sobre zonas más sensibles, provocando intensos dolores.
El uso de la conocida "piedra pómez" después del baño es eficaz para evitar las callosidades tanto como para disminuir su grosor. La posterior aplicación de loción suavizante permite reblandecer y mantener la piel húmeda. A su vez, las almohadillas protectoras evitan que la dureza progrese y llegue a transformarse en una ampolla infecciosa.

Finalmente, para evitar malas adaptaciones en terrenos con gran fricción, hay prestar especial atención a la indumentaria, las medias y el calzado deportivo.

Antepié: dedos y arco transversal

AMPOLLAS

Es la acumulación de líquido entre capas de la piel que quedan así separadas. Suelen presentarse durante las pretemporadas o en los pies de principiantes con piel muy delicada. El uso de medias gastadas, sucias o arrugadas también puede promover la formación de ampollas.
El calzado deportivo puede ser otro de los factores generadores de ampollas: cuando es muy nuevo, se usa excesivamente o no posee el acolchado suficiente produce ampollas en los sitios de mayor contacto. Es importante utilizar el calzado adecuado al terreno sobre el que se desarrolla el deporte -una superficie muy dura puede aparejar problemas- y a las condiciones técnicas del mismo.
¿Cuando abrir una ampolla? Nunca, en lo posible. si bien lo ideal sería que evolucionara y sanara naturalmente, cuando sea grande y esté en tensión habrá que hacer un drenaje de urgencia. Si se detecta algún tipo de infección esta operación tendrá que ser hecha, indefectiblemente, por un médico. La piel que cubre la ampolla cumple la importante función de apósito biológico, por lo que en ningún caso debe eliminarse.
La prevención se basa en el uso de medias limpias y sin costuras, la reducción el mínimo de las fricciones y el uso del calzado apropiado a la actividad a realizar. Si la zapatilla fuera muy nueva, se pueden tomar medidas preventivas: almohadillados, lubricantes, etc.
Para evitar la piel blanda -terreno propicio para la formación de molestas ampollas- el deportista debe andar descalzo durante la pretemporada para endurecer la planta de sus pies.

EL PIE DEL DEPORTISTA

Distantes del centro del cuerpo y de la atención que recibe, y sin embargo principales herramientas en la mayoría de los deportes, los pies no se cuidan de acuerdo a su importancia. Los pies sanos son una de las mayores garantías de buen rendimiento. Por el contrario, un problema no tratado puede incluso derivar en serias lesiones y trastornos en cualquier parte o función del cuerpo.
Cualquier lesión en ellos puede ocasionar problemas que van desde el menor rendimiento deportivo, molestias más o menos constantes, hasta afecciones en la columna vertebral o cefaleas.
El auge de los deportes y programas de ejercicios ha alcanzado ya a personas de todas las edades.

¿En qué consiste un pie normal? Cuatro características pueden definirlo.
a) Ausencia de dolor
b) Normal equilibrio muscular (ausencia de contracturas)
c) Ausencia de desviaciones en el talón central
d) Dedos rectos y móviles
La mayoría de estos parámetros son objetivos. Por lo tanto, el deportista puede -y debe- aprender a “leer” en sus propios pies cualquier principio de lesión que, tratada apenas aparecida, podrá evitar posteriores y más serios problemas en piernas, rodillas o espalda.
El pie se divide en tres partes:
- Antepié: dedos y arco;
- Mediopié: empeine y arco longitudinal;
- Retropié: talón.

Afecciones más frecuentes en los pies del deportista:
* Lesiones del antepié: ampollas, callosidades o durezas, pie de atleta, uñas encarnada, hematoma subungueal del dedo gordo, dedos en martillo, metatarsalgia, pie de morton.
* Lesiones del mediopie: pie plano, pie hueco, excavado o cavo, neuritis por botas de esquí, empeine del jugador de futbol.
* Lesiones en el retropie: tatalgia, síndrome del túnel tarsiano, fracturas, fractura por sobrecarga (estrés) de los metatarsianos, fractura del quinto metatarsiano.

El mejor remedio de cualquier lesión o enfermedad es la prevención. Y, en el caso de los pies, este precepto adquiere aún mayor relevancia. Cualquiera de las patologías propias de los pies de los deportistas se puede prevenir en base a un trípode compuesto por:
a) Higiene
b) Equilibrio muscular
c) Indumentaria deportiva adecuada.
El primer punto implica la cuidadosa limpieza de la piel, uñas y los espacios interdigitales. Si el atleta nota un aumento de la transpiración, puede usar jabones especiales para un tratamiento específico.
Tras el baño debe hacerse un prolijo secado, cuidando que los espacios interdigitales no queden húmedos. De esta manera se evita la proliferación de hongos.
Las uñas deben cortarse en línea recta, evitando que el borde quede redondeado.
Si existieran, se deberían regularizar las callosidades plantares con piedra pómez, para evitar las posiciones del pie anómalas que traerían aparejados trastornos estáticos y lesiones secundarias.
Los deportistas proclives a padecer micosis (hongos) deben usar lociones y soluciones antimicóticas.
Las “zonas calientes” -por el roce del calzado o contingencias de la práctica deportiva- deben protegerse con almohadillas o parches protectores.
El cuidado de los músculos del pie deben encararse con el mismo esmero que se pone en el entrenamiento de los otros grupos musculares.
Existen masajes y ejercicios correctores que siguen distintas modalidades. Pero, por sobre todo, se debe aprovechar el andar descalzo sobre terrenos blandos -césped, arena- para favorecer no sólo el desarrollo y mantenimiento de la musculatura sino la circulación y las condiciones cutáneas.
Un ejercicio provechoso para quienes padecen de pies planos es el andar en puntas de pie, separando los talones y ahuecando el arco. Caminar sobre los talones favorece el alargamiento del tendón de Aquiles.
Los músculos flexores y los plantares cortos se estimulan recogiendo objetos pequeños con los dedos.
Todo deportista más o menos experimentado conoce los fundamentos e importancia de la entrada en calor. Por lo tanto, aquí sólo haremos incapié en la necesidad de no olvidar los ejercicios de elongación para los músculos del dorso del pie y las pantorrillas.
Por último, no es necesario asustarse por la cantidad de lesiones que pueden afectar a los pies. Muchas de ellas son menores y fáciles de curar. Pero lo más importante es que la mayoría no debió haberse producido. Cuando así ocurre, el médico especialista en medicina deportiva es quien reúne más condiciones para comprender y planificar los objetivos del atleta y aconsejar el tratamiento adecuado a la edad, función, factores de desempeño y movimientos requeridos por cada deporte.
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