NOTAS: BOLETÍN N° 49
TEMA 1
La Emoción
 
TEMA 2
Nutrición (Nota 1)
 
TEMA 3
Consejos
 
TEMA 4
 
 
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La Emoción

¿Qué energía se despliega cuando un ser humano decide batir su propio récord? ¿Cuál es la fuerza que, impulsándolo más allá del triunfo o de la derrota, mueve a un deportista de alta competición?
Si se busca un poco bajo la superficie de las motivaciones que influyen sobre un deportista, no se puede obviar que una fuerza misteriosa y seductora -la emoción- domina en forma primaria y fundamental las acciones de tipo físico y corporal. La emoción se alimenta a sí misma, creando un nuevo factor que apoyará el entrenamiento, la técnica, la preparación y las cualidades deportivas.
La emoción está ineludiblemente ligada al deporte, uniendo el cuerpo y espíritu en una conjunción que beneficia y completa la actuación competitiva.
La psicología deportiva da cuenta de cómo un salto, una carrera, una práctica de ejercicios pueden ser aumentadas y perfeccionadas bajo el influjo de fuerzas emotivas: En un estado de gran actividad emotiva se despliegan fuerzas psíquicas y físicas desconocidas. Algunos atletas no lo pueden explicar. Otros, más concientes, saben cómo recurrir a estas energías que pueden aportar la emoción.
Un claro ejemplo que ilustra la facultad de emoción llevada a sus últimos extremos se dio en los Juegos Olímpicos de México, en el año 1968.
“En el año 1968, las protestas antiapartheid en los Estados Unidos habían llegado a su pico máximo. En la entrega de premios por los 200 metros llanos, dos atletas del equipo norteamericano Shmidt y Carlos, levantaron sus puños enguantados de negro y bajaron sus cabezas como los esclavos, en señal de protesta. En una conferencia de prensa posterior, protestarían vehementemente contra el racismo. La tensión en la Villa Olímpica fue incrementándose hasta llegar a su pico máximo cuando Carlos y Shmidt fueron invitados a dejar la villa.
“Bob Béamond y Lee Evans, del mismo equipo americano y negros también, competirían al día siguiente tras horas de nerviosismo, y después de una tensa noche cargada por los acontecimientos:
Sus compañeros habían sido sancionados y expulsados de la Villa Olímpica; el periodismo había hecho una sentada en señal de protesta, cercando el pabellón donde se alojaba la delegación americana; los rumores más incoherentes circulaban por todos lados. Se hablaba de solidaridad de los demás atletas negros, de boicot a las competencias aún pendientes.
“Finalmente, a instancias de sus propios compañeros expulsados y no sin soportar un angustioso debate interior, Evans y Béamon decidieron presentarse a la competición.
“Esa tarde todos estarían presentes en el estadio, aún nerviosos por los acontecimientos del día anterior. Entonces se desató una tempestad que terminaría de sacar de quicio a esos atletas sometidos a fortísima presión.
El aspecto pasional de las protestas alcanzó su punto máximo cuando Béamon saltó en un solo intento la fabulosa e histórica marca de 8,90 metros. Sin poderlo creer, Béamon andaba y corría sin saber dónde estaba, brincando como un bailarín borracho. Empezó a llover a cantaros. Entre dos chaparrones, se corrieron después los 400 metros. Y Evans se superó a si mismo, marcando 43 segundos 8 décimas y ganando la medalla de oro.
La emoción, la pasión. He ahí el canto profundo que se elevó sobre el estadio Olímpico. La exasperación de México fue un caso extremo que no se ha analizado suficientemente, cuando surgieron los interrogantes sobre estas marcas fabulosas.
Esa parte del deporte, la que se despierta desde lo más hondo del hombre, en la voluntad de superarse a sí mismo, es la que también emociona al público, al lector y a quien comprende que, amén de las denigraciones y deformaciones ultra competitivas como el dóping y otros males similares, se tienen todavía algunos ejemplos heroicos.
El deporte de alta competición implica ciertamente, sacrificios durísimos y situaciones límites al extremo. Sin embargo, en el interior de cada deportista y en consonancia con sus pasiones y sus sentimientos, está encendida la pasión deportiva y la fuerza , casi espiritual, de esa emoción.

NUTRICIÓN (nota 1)

Alimentos Completos
pero ignorados
Una gama de alimentos que por su alto valor nutricional y su facilidad para incluirlos en diversos platos deberían integrar nuestra dieta en forma cotidiana.
Si se conocieran mejor y se probaran un poco más la soja, el polen, el sésamo y la levadura, se comprendería que podrían ser parte sustancial de una alimentación “deportiva” que necesita de un aporte complementario de vitaminas y minerales.

Levadura: contra la fatiga y la depresión
Las levaduras son hongos encargados de fermentar distintos productos: vino, pan, etc. La de cerveza se desarrollan sobre la malta y transforman los azúcares en alcohol y dióxido de carbono con desprendimiento del calor. Forman un polvillo finísimo, blanquecino y con un olor característico. La levadura de cerveza tiene un alto contenido en productos minerales y vitamínicos y en proteínas.
Está compuesta, principalmente, por 16 aminoácidos y todas las vitaminas del grupo B.
Un alto porcentaje de B1, (tiamina) y B2 (rivoflavina); en menor grado se encuentra B3 (niacina), y B6, (piridoxina), ácido pantoteico, biotina, colina, ácido fólico e inotisol. Algunas variedades contienen también pequeños porcentajes de vitamina B12.
La levadura posee también grandes cantidades de fósforo, hierro y calcio, así como cromo y selenio. Pero esta composición varía entre un tipo y otro.
Desde luego, existen pocos alimentos que como la levadura, pueden aportar a nuestro organismo la cantidad necesaria de vitamina B. Aunque esta última se encuentre en algunas semillas, frutos secos, verduras y carnes, no están allí presentes todas las del grupo y, en el caso de necesitarse una preparación, el calor las destruye fácilmente.
Las deficiencias en este grupo vitamínico producen depresión, fatiga, irritaciones en la piel, llagas en la mucosa de la boca y palpitaciones.
La lengua es un buen indicador de su falta o de un aporte deficiente. Si normalmente tiene un color rosado, la privación de vitaminas B hace que aparezcan estrías y surcos en su superficie y contorno.
Existen varias formas de presentación de la levadura de cerveza, en forma de polvo seco es la más utilizada, ya que puede espolvorearse fácilmente sobre las ensaladas, sopas, jugos, yogur, batidos, etc.
Si bien algunas personas experimentan cierta flatulencia al comenzar a consumirla, estos síntomas desaparecen rápidamente con el consumo continuado.
Es entonces cuando se pueden aumentar la dosis inicial de media cucharadita al día, a dos o tres. Si la intolerancia permanece, se deberá cambiar de tipo de levadura. Pero, eso sí, nunca deben consumirse frescas, pues para multiplicarse en el intestino necesitan un aporte de vitaminas del grupo B que robarán de nuestro organismo.
Por ello, deben pasar un proceso de secado y desactivado.
Por su bajo contenido en calorías, en proporción a su valor dietético, las levaduras también resultan útiles en regímenes de adelgazamiento.
Y debido a su alto contenido vitamínico se puede utilizar como reconstituyentes en enfermedades generales.
Sin embargo, no deben consumirla aquellas personas que padezcan gota o cálculos renales por el alto contenido en purinas que la tornan perjudiciales ante estos cuadros.

100 g. de extracto seco de levadura de cerveza contienen:
* 100 mg de vitamina B1 (tiamina).
* 5 mg de vitamina B2 (riboflavina).
* 30 mg de vitamina B3 (niacina).
* 4 mg de vitamina B6 (piridoxina).
* 7,5 mg de vitamína H (biotina).
* 100 mg de inotisol.
* 10 mg de ácido pantoteico.
* 1mg de colina.
* 0,5 mg de ácido fólico.
* 0,8 g de fibra.
* 46 g de proteínas.
* 380 calorías.

CONSEJOS

Después de un entrenamiento intenso o una competición se produce una baja de las defensas en tu sistema inmunológico, que dura entre 4 y 6 horas . Por eso resulta tan importante protegerte y descansar después de entrenar. Sí no quieres enfermar, abrígate bien y descansa. Si puedes duerme la siesta. Vas a notar la diferencia. No sólo se trata de una cuestión de rendimiento, durante una horas, tu cuerpo es una ventana abierta a virus y bacterias.


El frío asusta a algunos corredores que caen en el error de sobrevestirse, lo que provoca una sudoración excesiva. Un truco para acertar con cuanta ropa ponerte para correr es vestirse como si la temperatura fuera cinco grados más alta de la que realmente está marcando el termómetro.


Aplicar vaselina sólida en las zonas de fricción para evitar rozaduras. Es necesaria en el pie (entre los dedos, en la planta, en el talón, sobre las uñas), en los pezones, las axilas y las ingles.
Las manos tienen que ir relajadas cuando corras, que no haya tensión desde la punta de los dedos a los hombros. Es habitual ver a gente corriendo con los puños apretados.

Refuerza tus pies
El calzado de correr protege tus tobillos, estabiliza tu zancada y te proporciona la amortiguación necesaria para no lesionarte, pero es un arma de doble filo porque esa protección hace que tus pies se vuelvan “vagos” y se debiliten algunos pequeños músculos de tu pie que pierden su acción al estar dentro de una estructura rígida como es la zapatilla. ¿Cómo evitar esta debilidad?
Basta con que camines o trotes descalzo 3 minutos un par de veces por semana, antes de correr, para recordarle a esos músculos olvidados su acción estabilizadora.
Elige una superficie suave, como hierba, arena o usa una cinta de correr.
Poco a poco, cuando la estructura de tu pie se vaya acostumbrando, puedes progresar hasta acabar con 10 minutos seguidos.

Flato: Muchos corredores sufren de dolores en el costado o de calambres estomacales. Se puede deber a la dieta (evitar comer damasiada cantidad o muy cerca de la hora de salir a correr), por la ingestión de bebidas gaseosas o por llevar un ritmo fuerte (que provoca una descoordinación al respirar).
La solución es aminorar el ritmo y presionar la zona dolorida con la mano del lado contrario. Probar también con masajear la zona y dar ligeros pellizcos. Respirar profundamente y trata de hacerlo desde el estomago.