EL CALENTAMIENTO
En el entrenamiento, es la parte más incomoda y monótona. En la competición, es el periodo de tiempo justo antes de la carrera. Si hiciéramos una encuesta, descubriríamos que son pocos los atletas a quienes les agrada el calentamiento. Sin embargo, lo realizamos siempre, porque sabemos -por instinto o por desafortunada experiencia- que la costumbre de no calentar es una invitación abierta a la lesión, y si no, al pobre rendimiento.
Lo sabemos de sobra. Pero a pesar de ser una cosa elemental, es la parte del entrenamiento más descuidada; incluso en las competiciones, muchos campeones han cometido errores en sus calentamientos que les ha costado puestos y medallas.
La mayoría de los deportistas calientan mal; generalmente se ponen a ejecutar una serie de movimientos o ejercicios que han aprendido por medio de otros atletas o entrenadores sin haber experimentado por sí mismos para averiguar cuáles son sus necesidades personales. La mayoría de los entrenadores no vigilan el calentamiento de sus atletas, llegando tarde a las sesiones (justo a tiempo) para ver la verdadera «acción». Los atletas aficionados que no tienen entrenador muchas veces se conforman con imitar lo que han visto hacer a los demás, y siempre hay algún desinformado que no calienta, pensando que debe ahorrar su energía para la carrera.
Deberíamos prestar más atención al calentamiento, y podemos empezar por aprender las verdaderas razones de su realización. Algunas de las razones son las siguientes:
* Para disminuir la viscosidad muscular.
* Para activar el sistema neuromuscular.
* Para aumentar la elasticidad de los tendones y ligamentos.
* Para aumentar la fluidez de las articulaciones.
* Para optimizar el funcionamiento metabólico y asegurar un mayor aporte de oxígeno y glucosa a los músculos.
* Para preparar el atleta psicológicamente para poder realizar un esfuerzo más intenso de lo normal.
Cada deportista debe aprender y establecer una rutina para su calentamiento que debe utilizar siempre en sus entrenamientos. Este calentamiento puede variar dependiendo del tipo de entrenamiento que se vaya a realizar, los factores climáticos, la hora del día, el estado físico del atleta, y su estado mental. Una vez establecida una rutina para los entrenamientos, el mismo calentamiento puede ser modificado para las competiciones.
El calentamiento puede variar entre persona y persona, y lógicamente existen variaciones por ejemplo en el atletismo debido a la diversidad de pruebas. Un saltador no calienta de la misma manera que un corredor. No obstante, hay ciertas reglas que pueden servir para todo deportista en general.
El calentamiento debe ser realizado en dos fases. Primero, se realiza un calentamiento general que consiste en 10-15 minutos de rodaje o algún tipo de ejercicio suave y aeróbico para activar la circulación y aumentar la temperatura de los músculos y articulaciones seguido por estiramientos para aumentar la flexibilidad de las articulaciones y la elasticidad de los músculos y tendones. En las sesiones de entrenamiento, se debe aprovechar al máximo ese tiempo dedicado a la flexibilidad para ir ganando poco a poco una mayor libertad de movimiento articular, o por lo menos no ir perdiendo la flexibilidad que uno posee.
Después del calentamiento general, se realiza un calentamiento específico, incrementando la intensidad e imitando los propios movimientos de la prueba. Esta fase es muy importante, y quizás donde más fallan los atletas en las competiciones.
Es el calentamiento específico el que prepara el sistema neuromuscular para funcionar a la perfección durante un esfuerzo máximo. Esta fase es importantísima para los atletas de pruebas muy explosivas, porque hay una participación muy activa del sistema nervioso. En el entrenamiento, el calentamiento específico puede incluir ejercicios de técnica, utilizando este tiempo no sólo para calentar, sino también para mejorar los movimientos técnicos de la prueba.
El número de repeticiones y las distancias naturalmente deben ser vigilados, porque el hecho de pasarse en un calentamiento, especialmente en la fase específica, puede resultar tan grave como el de no calentar lo suficiente. El volumen y la intensidad del calentamiento también varía entre atletas de distintas pruebas. Un velocista normalmente requiere un calentamiento de más volumen e intensidad que un fondista. El calentamiento también está muy influido por las condiciones climáticas.
Los atletas se equivocan fácilmente cuando hace más frío o calor de lo normal. Lógicamente se requiere un calentamiento más largo cuando hace frío, y más corto si hace calor.
LA COMPETICIÓN
Calentarse para la competición siempre resulta difícil, porque el atleta tiene un tiempo límite en que debe estar preparado, y como todos sabemos, los horarios de la prueba casi nunca coinciden con lo programado, y a veces los atletas tienen que estar esperando mucho tiempo en la cámara de llamadas o en la línea de salida. A la vez, los nervios hacen que midamos mal el tiempo empezando demasiado pronto con el resultante dilema de cómo mantenerse caliente, o empezando demasiado tarde para luego ir corriendo a la salida en un estado de histeria. Sólo la experiencia nos enseña a calentar lo justamente necesario para llegar preparados y tranquilos a la competición, pero generalmente se debe empezar 40-60 minutos antes de la prueba, y terminar 5 o 10 minutos antes de competir, aunque esto último puede depender mucho del horario. En las grandes competiciones, no es fuera de lo común tener a los atletas 30-60 minutos quietos en una zona de espera. Sí eso ocurre, hay que procurar mantenerse abrigado y caliente y estirarse o moverse un poco, y al salir a la pista o zona de competición, volver a realizar algunos movimientos específicos a la prueba.
En la competición, la preparación mental es un factor mucho más importante que el entrenamiento, aunque un entrenamiento fuerte también exige cierta preparación. El calentamiento sirve, aparte de preparar el cuerpo para el esfuerzo, para concentrarse y prepararse mentalmente para la competición. Es el momento cuando se pueden decidir las tácticas que se vayan a utilizar, visionar mentalmente la técnica, o empezar a concentrarse para el momento de la salida. En el periodo de calentamiento, es importante mantenerse relajado y sin demasiada tensión que puede causar gastos innecesarios de energía, influyendo negativamente en el rendimiento.
Al igual que un músico afina su instrumento antes del concierto, es nuestro trabajo como atletas afinar nuestros cuerpos para asegurar una buena preparación para el entrenamiento o la competición. A veces hay que luchar contra la pereza y la monotonía, pero si analizamos los peligros de un calentamiento no adecuado y las obvias ventajas de un buen calentamiento, nos damos cuenta de que es una parte infinitamente valiosa de nuestra preparación atlética. |